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El Estado Lamentable De Israel

“Yo, pues, te envió a hijos de duro rostro y de empedernido corazón, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor.” Ezequiel 2:4

Lectura Bíblica: Ezequiel 2:1-10; 3:1-21

Propósito: Aprender que Dios advierte primeramente cuando su pueblo se ha desviado de su camino, y si el pueblo no escucha su advertencia, entonces él ejecuta lo que ha mandado a decir por boca de sus profetas.

Introducción: ¿Por qué el estado lamentable pueblo de Israel? Cuando Ezequiel recibe el me

nsaje en las primeras revelaciones, el pueblo había sido desterrado y llevado cautivo a Babilonia. Esto es lo más triste y lamentable que le ha pasado al pueblo de Israel, no solamente en esa ocasión sino mucho peor después de haber despreciado al hijo de Dios. Entre los desterrados estaba el sacerdote Ezequiel, 5 años después cuándo estaba en sus 30 años de vida, él estaba a la orilla del río Quebar en Babilonia y recibe visiones de Dios, acerca de: ¿Qué fue específicamente lo que llevo al pueblo de Israel al destierro? En la historia de Israel y en la mayoría de los reyes de Judá y de Israel, hay una frase que se repite constantemente de ellos y es: “hizo lo malo ante los ojos de Jehová.” (2 Reyes 13:11, 1 Reyes 11:6, 1 Reyes 14:22, 1 Reyes 15:34, 1 Reyes 16:25, 1 Reyes 16:30 etc.) Los reyes que hicieron lo correcto delante de Dios fueron muy pocos.

Nuestro Dios tiene siempre propósitos al momento de enviar su Palabra, y lo que El esperaba del pueblo de Israel, era un arrepentimiento genuino, sin embargo esto no sucedió. El mensaje es enviado a una nación que es desobediente, y que se ha revelado en contra de la voluntad de su Dios. Por eso se refiere a ellos como un pueblo terco y duro de corazón, un pueblo que se niega a escucharle, por eso en Ezequiel 2:7 dice: “Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.” Es lamentable que el pueblo de Israel haya rechazado constantemente a su Dios.


Un Dios que los había rescatado, con- ducido e introducido a la tierra prometida, y antes de hacerlo les dijo: Yo soy Jehová tu Dios; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo Jehová.” Éxodo 6:6-8.

En Deuteronomio 28:1-14 encontramos las bendiciones que ellos tendrían, con la única condición, “si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.” Cuando hablamos de lo lamentable de la vida del pueblo de Israel, hablamos específicamente de la tragedia que durante años ha sufrido, un sufrimiento que bien pudo haberse evitado con solamente haber escuchado el mensaje de la Palabra de Dios.


Pero ¿Qué es lo más lamentable, haber sufrido el destierro o haber rechazo a su Dios? Pues como vemos, el ser desterrados fue la consecuencia de su pecado. Por lo tanto, el haber rechazado a su Dios es lo más lamentable. Lo cierto es que el pueblo de Israel, a pesar de todo lo que ha vivido en su pasado, no aprende la lección. Cada generación es diferente, cada ser humano es diferente, algunos buscan a Dios y muchos otros lo rechazan. Hoy por hoy, todos nosotros podemos contemplar las maravillas que Dios hace en su pueblo, y eso no es todo. Podemos ver como esta o sigue respondiendo el pueblo de Israel en la actualidad, vemos como algunos de sus dirigentes se corrompen, como el lesbianismo y la homosexualidad ha llegado a tierra santa (Jerusalén).

Es increíble que el día de hoy en el pueblo de Israel haya más del 50% de judíos que acepten la homosexualidad como algo bueno y normal. Esto pasa en la mayoría de judíos seculares, los que no quieren aceptar a la Palabra de Dios como su autoridad. En datos generales sobre el pueblo de Israel son que: se acepta la homosexualidad desde 1963, pero oficialmente establecido desde 1988. Existe protección para los homosexuales en los trabajos, en los bienes y servicios, hasta pueden con toda libertad servir en la milicia. Fueron uno de los primeros países en el mundo en reconocer a los matrimonios extranjeros homosexuales. Existe leyes de igualdad y hasta incluso pueden adoptar hijos. Hay leyes establecidas que defiende a los que quieren cambiarse de sexo.


Nosotros creemos que todo ser humano tienen derechos, pero ver lo que el pueblo que ha sido escogido por Dios como ejemplo de los demás pueblos ha hecho, no es correcto. ¿Por qué?, porque ellos saben bien que es abominable delante de Dios la homosexualidad. En contra parte con los judíos ortodoxos, en su lucha por frenar el avance de ese movimiento, se meten en problemas con las autoridades al usar la fuerza bruta y las armas. Lo cierto es que, el pueblo de Israel está libre, pero esclavo en su mayoría todavía en el pecado. Dios tiene razón al decir: “te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día.” Ezequiel 2:3.

Ahora, la historia está escrita por la única razón de mostrarnos la seriedad de lo que pasa al rechazar a Dios y su Hijo Jesús. Dice su Palabra en Juan 1:9-11, “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. Esto es lo más terrible que un ser humano puede hacer, rechazar el llamado de Dios. El ser humano no le tiene miedo a la oscuridad si no a la luz. El ser humano ama a la oscuridad. “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” , según Juan 3:20–21.

Hablamos mucho del pueblo de Israel y de su estado lamentable, y ¿Que tal nosotros? rebeldes, duros de corazón. ¿Escuchamos verdaderamente a la voz de Dios? ¿Somos obe- dientes a la voz de Dios? ¿Qué es lo que hay que hacer para poder escuchar? Escuchar, no es un don, debe ser parte en nuestro diario vivir y especialmente cuando escuchar a Dios se refiere. El escuchar la voz de Dios es fundamental, porque es el medio por el cual llegamos a tener fe. Tal como dice Romanos 10:14–17, “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Hermanos y hermanas, aprendamos a escuchar a Dios y estar atentos a su Palabra, “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” Hebreos 10:23. Conclusión: Escrito esta que los moradores de Israel cambiarán para honra y gloria de Dios, eso será en la venida de Jesús a la tierra. Hoy tenemos la bendición como Gentiles de obedecer a Dios, y vivir conforme su voluntad, aprendamos de los errores del pueblo de Israel. No hagamos lo mismo que ellos, al contrario seamos fieles a Dios y él nos dará vida eterna a través de Jesús su Hijo. Paz a vosotros.

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