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  • Foto del escritorIglesia de Dios En Elizabeth NJ

¡Hágase tu voluntad como en el cielo, tambien en la tierra!


 

Verso de memoria: “Vosotros, pues, orareis así: padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Mateo 6:9-10.


Lectura bíblica: Mateo 6:7-13


Propósito: Comprender que a través de esta oración modelo dada por Jesús a sus discípulos, nosotros a hora nos sujetemos a la voluntad de Dios el Padre, que asi como en el cielo, él haga su voluntad en la tierra.


Introducción: En esta lección abordaremos el estudio de la oración modelo que dejo, nuestro Señor Jesucristo, la que sin ninguna duda todos conocemos como: “El Padre Nuestro”. Nos vamos a centrar en el verso 10 de Mateo capitulo seis, en donde podemos ver esta petición que determina a que pidamos a nuestro Padre Dios, el poder hacer su voluntad; aquí en la tierra como se hace en el cielo. Sin duda que en el cielo se hace la voluntad de Dios en todo momento, y podemos ver que los seres celestiales claman a Dios día y noche, según Apocalipsis 4:8.


Por lo tanto: trataremos de ver cómo podemos hacer su voluntad, y para esto su palabra será la que nos oriente y nos dirija a cumplir este propósito. Primero: entenderemos cual es el reino de Dios y si ese reino ya está entre nosotros, las palabras de Jesús nos lo confirmarán. Marcos 1:15 dice: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Lucas 17:20-21, “Preguntado por los fariseos, cuando había de venir el reino de Dios, Él les respondió y dijo; el reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: He aquí, o he allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.” Podríamos citar más versos para redundar en este tema, pero creo que no es necesario ya que es más apropiado señalar en que forma el reino está presente entre nosotros. El mensaje del reino es el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, este se ha constituido en un aspecto fundamental del mensaje del nuevo testamento.


Cuando nos bautizamos aceptamos las ordenanzas de Dios, sus leyes, sus enseñanzas, sus mandamientos. Dios demanda la practica en nuestro diario vivir de todas sus ordenanzas, para que la gente vea que nosotros hemos cambiado nuestra manera de vivir, y ahora nos rige la voluntad de Dios. Si asi lo hacemos, entonces la voluntad de Dios se está haciendo en la tierra, a través de nosotros sus hijos (as) adoptivos. Jesús dijo: El reino de Dios está entre vosotros, esto nunca podrá ser posible si actuamos por nuestra cuenta independientemente fuera de Dios, o sea, de su poder y de su gracia. La posibilidad que tenemos de recuperar lo perdido en el huerto de Edén, es únicamente a través del perdón de pecados y de la redención plena en Cristo Jesús, por su sacrificio en la cruz del calvario.


Orar para que se haga la voluntad de Dios significa: subyugar nuestra propia voluntad o deseos para actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, siguiendo su plan. En Juan 5:30, Jesús declaro: “No puedo yo hacer nada por mí mismo, según oigo, asi juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad; sino la voluntad del que me envió, la del Padre.” La búsqueda de la voluntad de Dios en la tierra era una forma de vida para Jesús. De hecho, actuar de acuerdo con el plan de Dios su Padre fue tan importante para El, que dijo en Juan 4:34 “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” Asi como Jesús se esmeró en hacer y cumplir la voluntad de Dios, cada uno de nosotros debe poner la voluntad de Dios, sobre la suya.

Cuando en nuestra oración decimos: “hágase tu voluntad” lo hacemos para que Dios cumpla sus propósitos en nuestras vidas y nos permita vivir como hijos (as) obedientes entregados completamente a su servicio. Romanos 12:1-2, nos habla acerca de ofrecernos como sacrificios vivos, dicho en otras palabras; honrar a Dios con un estilo de vida que manifieste de que Él está en control de nuestras vidas. Asi lo dice Filipenses 2:12-13,


Debemos ocuparnos de nuestra salvación, porque es Dios el que produce en nosotros tanto el querer como el hacer su buena voluntad. Pedir que se haga la voluntad de Dios es; una forma de someternos a Él. Es rendirnos completamente a Él, no mirando por lo nuestro, sino poniendo nuestro mirar en la vida eterna, esa promesa que se nos ha sido dada a través de su Hijo Cristo Jesús. A la medida que comprendamos la voluntad de Dios el Padre para la humanidad, podremos someternos voluntariamente a Él. El Dios Todopoderoso hace su voluntad en el cielo y está haciendo su voluntad en la tierra, procuremos ser parte de su reino, y digamos: “Padre hágase tu voluntad en mi vida, y en toda la tierra” para que podamos entonces decir: “Venga tu Reino”. Amen.

Preguntas para estudio y enseñanza.


Nota: Favor de añadir a tu respuesta, versos bíblicos.

  1. ¿Cuándo oras usas la oración modelo, (El Padre Nuestro) estando consciente de lo que Dios demanda?

  2. ¿Crees plenamente que el reino de los cielos está entre nosotros?

  3. ¿Comprendes la responsabilidad al orar expresando que se haga la voluntad de Dios en los cielos como en la tierra?

  4. ¿Nos engañamos cuando repetimos el Padre Nuestro en oración, pero no nos sometemos a Dios.?

  5. ¿En qué fallaron los Escribas y Fariseos a pesar de que sabia los mandamientos, estatutos y preceptos?

Conclusión: Por fe, sabemos que orar hágase tu voluntad en los cielos como en la tierra. Es lo mejor que podemos pedir. Y aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, hará con nosotros misericordia. Paz a vosotros.



 

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