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Los Huesos Secos Y Un Palo

“Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.” Ezequiel 37:3

Lectura Bíblica: Ezequiel 37:1-28

Propósito: Mostrar que las profecías bíblicas se cumplen a su cabalidad, Dios muestra su fidelidad para con el pueblo de Israel reestableciéndolos en la tierra de donde fueron desterrados por su desobediencia.

Introducción: Los huesos secos de Ezequiel 37 simbolizan los apuros de una nación casi enteramente muerta -una nación sin aparente esperanza. No obstante, la resurrección de dicha nación (el valle de huesos secos) revela que la esperanza de todo Israel descansa en promesas seguras de Dios.



Después de ser revividos por el poder de Dios, retornarían a Israel- No como dos reinos divididos, sino como una nación unificada, cumpliendo así el plan de Dios. Esto lamentablemente le ocurrió al pueblo de Israel por su desobediencia algo que Jehová les había advertido en Deuteronomio 11:26-28, “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición. La bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo prescribo hoy; Y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido”. Para nosotros, este acto ocurrido a Israel debe dejarnos una gran enseñanza, que cuando Dios ordena debemos obedecer, con Dios no se juega, el carácter de Dios es que si ha dicho o prometido algo lo cumplirá. Por lo tanto: nos queda obedecer si o sí.


En la visión, Ezequiel está sentado en una llanura en la que hay huesos por todas partes. Jehová lo hace “pasar por entre ellos” para asegurarse de que esta visión tenga un profundo impacto en él. A medida que Ezequiel camina por la llanura, hay dos cosas que le llaman mucho la atención: la cantidad de huesos y el estado en que se encuentran. Él mismo escribió: “Vi que había muchísimos huesos por la llanura y que estaban muy secos”. (Verso 2).


Luego Jehová le dió a Ezequiel dos órdenes que marcarían el comienzo de una restauración progresiva. En primer lugar, le mandó profetizar sobre esos huesos y decirles: “Volverán a vivir” (versos 4-6). Inmediatamente después de eso, “se oyó un ruido, un traqueteo intenso, y los huesos comenzaron a juntarse”, y entonces vio “que aparecían sobre ellos tendones y carne, y que se cubrían de piel” (versos 7-8). En segundo lugar, le mandó que le profetizara al viento y le dijera que soplara sobre los cuerpos. Cuando Ezequiel profetizó, “El aliento entró en ellos; empezaron a vivir y a ponerse de pie, un ejército grandísi- mo” (versos 9-10). Jehová le revela a


Ezequiel lo que significa la visión. Le dice: “Estos huesos son toda la casa de Israel”. Claro, cuando los exiliados se enteran de la destrucción de Jerusalén, se sienten como si ya hubieran muerto. Por eso lloran y dicen: “Nuestros huesos están secos y nuestra esperanza se ha desvanecido. Nos han eliminado por completo” (léase Ezequiel 37:11, Jeremías 34:20). Entonces, para consolarlos, Jehová les explica que detrás de esta visión tan fúnebre hay un radiante mensaje de esperanza para ellos.

Al leer Ezequiel 37:12-14, podemos ver que mediante esta visión, Jehová les garantizó a los judíos exiliados que los reviviría, los llevaría de regreso a su tierra y los establecería en ella. Además, Jehová los llamó de nuevo “pueblo mío”. Me pregunto: ¡Cuánto debieron animar esas palabras a aquellos exiliados sin esperanzas! ¿Y por qué podían estar tan seguros de que esa promesa de restauración se cumpliría? Porque fue Jehová mismo quien la hizo. Él afirmó: “Yo, Jehová, lo he dicho y lo he hecho”.


Cómo vivió el antiguo Israel el cumplimiento de la parte fúnebre de esta visión? La muerte simbólica de Israel ya había empezado en el año 740 antes de nuestra era, con la caída y el exilio del reino de diez tribus. Unos ciento treinta años después, cuando también se deportó a Judá, “toda la casa de Israel” quedó en cautiverio (Ezequiel 37:11). Así que, en cierto sentido, todos los exiliados estaban muertos, igual que los huesos de la visión de Ezequiel. Además, recordemos que Ezequiel no solo vio huesos, sino huesos “muy secos”, lo cual indicaba que su situación comparable a la muerte se extendería por mucho tiempo. De hecho, si sumamos el tiempo que Israel y Judá pasaron en el exilio (del año 740 al 537), el total supera los doscientos años (léase Jeremías 50:33).

En un segundo símbolo Ezequiel da el unir de los palos el cual será la restauración de Dios reuniendo a Su gente en la tierra como una sola nación. Judá e Israel las doce tribus unidas en una nación. (léase versos 15-22). Los versos 21-22, exponen el propósito de la visión: "y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos". Jehová dice también: “Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán y los pondrán por obra” (esto aun no se cumple).


En el verso 23 leemos la promesa de Dios sobre ellos: “ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebe- liones; y los salvare de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiare y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.” Que bendición es saber que Dios cumplió con su pueblo Israel esta promesa, en el año 1948, Israel retorna a su tierra y se establece como nación, cumpliéndose parte de lo que dicen los versos 26-28 que dice: “Y hare con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos, y los estableceré y los multiplicare y pondré mi santuario entre ellos para siempre, estará en medio de ellos mi tabernáculo y seré a ellos por Dios y ellos me serán por pueblo. Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi

santuario en medio de ellos para siempre.”

Información Histórica: Durante el siglo dieciocho comienza Dios a mover a las personas y a preparar los terrenos para el regreso de su pueblo. En estos años todos los judíos que están esparcidos en el mundo entero como: en América, Europa, Asia, África comienzan un sentir un deseo de regresar a Israel. En el 29 de Agosto del año 1897 se celebró el Primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza. Theodor Herzl se conoce como el padre del estado de Israel, porque él fue quien inicio a promover el regreso de Israel. El programa para el Primer Congreso Sionista celebrado en Basilea, Suiza fue:

1. La promoción de asentamientos judíos de agricultores, artesanos, comerciantes en Palestina. 2. La federación de todos los judíos en grupos locales o generales, de acuerdo con las leyes de los diferentes países. 3. El fortalecimiento del sentimiento y la conciencia judía. 4. Medidas preparatorias para el logro de los subsidios gubernamentales necesarios para la realización de los objetivos sionistas.

Aunque Theodor murió antes de que su sueño fuera realidad, lo que el inicio, progresivamente llego a hacerse realidad. Muchos judíos empezaron a llegar y a ocupar la tierra prometida, y 50 años después en la asamblea general de las naciones unidas, (29 noviembre 1947), aprobó en Resolución 181, la creación del estado judío en Israel. Se dice que Ben Gurión, la noche en que las Naciones Unidas votaron a favor de un estado de Israel, expreso sus sentimientos diciendo: “Esa noche no podía bailar, no podía cantar. Los mire, tan felices danzando, y solo podía pensar que todos íbamos a la guerra”. Y así fue. Para el año de 1,900 habían llegado a Israel unos 50,000, y para el 1936 la población había crecido a 375,000.


Para el año 1947 creció a 450,00 y para el 14 de Mayo de 1948 cuando se declara la independencia ya había como 650,000 judíos. Desde que Israel se convierte en un estado permanente y declara su independencia, muchos judíos empezaron a llegar en gran

cantidad. Había muchos judíos viviendo en países árabes, y las razones por las cuales los judíos empieza a emigrar a Israel, fue principalmente por la discriminación, la violencia, el hostiga- miento, la persecución y la confiscación de todos los bienes materiales que tenían.


Los judíos que se han trasladado a Israel hasta la fecha ha sido principalmente por los motivos mencionados no teniendo opción, y muchos otros han regresado porque han entendido que es ahí donde pertenecen. Según las estimaciones de la Oficina Central de Estadísticas, el 31 de Diciembre de 2021, la población de Israel era de 9,449,000 habitantes. Y Enlace Judío México e Israel, la agencia Judía para Israel informó reciente- mente que la población judía mundial es de 14.7 millones de personas. Esto no es porque no puedan regresar, sino porque no han querido, pero hasta el día de hoy aún siguen llegando a Israel de todas partes del mundo, pero no en su totalidad, aun hace falta. Conclusión: La desobediencia hacia a Dios trajo desgracia sobre todos los moradores de Israel incluyendo generaciones aun por nacer. Pero Dios mostrando su amor y misericordia para ellos perdono su pecado, y cumplió su promesa de restau- rarlos y juntarlos como una sola nación y aunque aun no están completos todos, hace 74 años que son reconocidos como una nación fuerte, sabia, y rica en recursos naturales y económicos. Bendito sea el pueblo de Israel, y Bendito Jehová de los ejércitos. Paz a vosotros.

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