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Los Tiempos de Dios son Perfectos

“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresurará hacia el fin, y no mentira; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, y no tardará. Habacuc 2:3

 

Lectura Bíblica: Eclesiastés 3:1-8

 

Propósito: Verificar  el cumplimiento de la palabra de Dios en los tiempos determinados, en su sola potestad. Su cumplimiento no es: ni antes, ni después. Por eso; el Tiempo de Dios es perfecto siempre.  

 

Desarrollo de la Lección: Nos preguntamos: ¿Qué es perfecto? Según el diccionario nos dice que es: Todo lo que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea. Hoy en día nos enfrentamos a muchas dificultades y desafíos en nuestra vida diaria, por eso a menudo nos desanimamos. Cuando el estrés llega a nuestras vidas, debemos recordar lo dicho por Dio en su palabra, que por muy difícil que sean nuestras circunstancia él nos sostendrá, nos cuidara, y proveerá. Muchos personajes bíblicos tuvieron que esperar el tiempo de Dios, en su promesa y providencia. Ellos entendieron que nada pasa fuera del tiempo que Dios ha determinado.

 

Lucas 2:1-7, nos narra como en el tiempo de Dios se lleva a cabo un empadronamiento, y a su vez se cumplieron los días del alumbramiento de Jesús. El escritor (Lucas) narra un hecho de la historia mundial porque su audiencia era principalmente griega convertidas al cristianismo y familiarizadas con la situación política de aquella época. Lucas resalta como Dios está interviniendo en el tiempo, usando al gobernador del imperio romano Augusto Cesar, para llevar a cabo la promesa dada por sus profetas acerca del salvador del mundo. Esta promesa decía que en Belén nacería quien iba a ser el Señor de Israel, (según Miqueas 5:2) Por lo tanto: se promulgo un censo de parte del gobernador de Roma para recaudar impuestos y toda tenía que dirigirse a la ciudad de donde provenía su familia. Por eso José, como era descendiente de David y este era de la ciudad de Belén, tuvo que viajar aproximadamente 120 kilómetros de la ciudad de Nazaret de galilea, a la ciudad de Belén, para ser empadronado.

 

Este acontecimiento estaba dirigido por Dios, para que se cumpliese en su tiempo su palabra. La cual decía que de la descendencia de David y en la ciudad de Belén nacería el Salvador del mundo. Según 2 de Samuel 7: 12-13. “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantare después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmara su reino. El edificara casa a mi nombre, y yo afirmare para siempre el trono de su reino.” Isaías 16:5, “Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.” Jeremías, 23:5, “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantare a David renuevo justo, y reinará cono Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. Como también: Mateo, 2: 6 Lucas 2:11, que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es CRISTO el Señor.


De la misma forma en que Dios obro para que en su tiempo se cumpliera el acontecimiento más importante en la historia de la humanidad. Así también ha obrado en su tiempo, en nuestras vidas; para llevar a cabo los planes que tenía con nosotros. Solo Recordemos que los planes de Dios son eternos para guiarnos por camino de salvación y para ser de bendición a otros que no lo conocen.

 

LOS TIEMPOS DE DIOS SON PERFECTOS, NI ANTES NI DESPUES. El libro de Habacuc expresa la absoluta confianza en Dios, aunque las cosas no estén saliendo como quisiéramos. Era responsabilidad del profeta transmitir el mensaje de Dios ante la situación que estaba pasando en ese momento al pueblo de Dios. Cuando Habacuc comprendió el plan de Dios entonces dijo; aunque la Higuera no florezca, ni en las vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den, mantenimiento. Y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegrare en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. ( según Habacuc 3: 17-18).


Nos preguntamos: ¿Que nos puede pasar cuando actuamos fuera de la voluntad de Dios?  Cometemos errores, pecados, actuamos locamente como le paso a el rey Saul. Según 1 Samuel 13:9 dijo: traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. A Saul no le correspondía ofrecer holocausto y ofrendas, este era el trabajo del Sacerdote Samuel, pero en su desesperación cometió la imprudencia de ofrecer holocausto. Momentos después llego Samuel y le dijo, Entonces Samuel dijo a Saul; locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tú Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tun reino sobre Israel para siempre.  (1 Samuel 13: 13).


Muchas veces actuamos de la misma forma, cuando nos desesperamos y no esperamos en Dios. Actuamos locamente como lo hizo Saul, Dios quiere que esperemos en su tiempo para poder cosechar sus bendiciones. Esta actitud costo a Saul su reino y su vida, de igual manera cuando nos desesperamos y no esperamos el tiempo de Dios perdiendo cosas muy valiosas como: nuestras finanzas, nuestros hijos, nuestra pareja, o peor aún; nuestra vida.

 

EL TIEMPO DE DIOS, NO ES EL TIEMPO DEL HOMBRE. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, mis caminos, dijo Jehová como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (según Isaías 55: 8-9). Mientras no conozcamos al Dios Eterno, no podremos comprender sus caminos, pues es necesario cambiar nuestra mentalidad para poder comprender la perfecta voluntad de Dios. Pablo nos anima a cambiar nuestro estado de conciencia transformando nuestra mentalidad, según Romanos 12:2. “No os conforméis a este siglo, sino transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Sin tener a Cristo en nuestro corazón la mente esta desconectada de la voluntad de Dios, por lo que no podemos identificar el tiempo de Dios, ni su voluntad.

 

La frase EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO. Se refiere a que Dios tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros, y que todo sucede en el momento adecuado según su voluntad. Aunque a veces puede ser difícil entender y aceptar esto. Es importante confiar en que Dios sabe lo que es mejor para nuestras vidas. En Eclesiastés 3:1-8 nos dice que hay tiempo para todo. Lo que nos recuerda que hay momentos asignados por Dios para cada actividad y experiencia en nuestra vida. Aunque a veces deseamos que las cosas sucedan más rápido o en nuestro tiempo, debemos recordar de que Dios tiene un plan perfecto y que sucede en su momento adecuado, no en el nuestro.

 

Nota: favor de agregar una cita bíblica a su respuesta.

Preguntas para estudio y enseñanza:

 

1. Como Dios inicia su promesa del nacimiento de un salvador?

 

 

2. Quien fue el gobernador que promulgo ese edicto.?

 

 

3. Que profecía se estaría cumpliendo en esa ocasión.?

 


4. Cree usted que el tiempo de Dios es perfecto?

 

 

5. ¿Piensa usted que es difícil acomodarse al tiempo de Dios aun confiando en El? ¿Por qué?

 

 

 

Conclusión: La Biblia nos enseña que el tiempo de Dios es perfecto. Aunque a veces pueda ser difícil entender y aceptar esto, es importante confiar en que Dios tiene un plan perfecto para nuestras vidas y que todo sucederá en su momento adecuado. No debemos desanimarnos ni rendirnos, sino seguir confiando en que Él cumplirá su promesa en su tiempo perfecto. Paz a vosotros.

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