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La Circuncisión Esclaviza, Cristo Jesús Libera

“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor” Gálatas 5:6

Lectura Bíblica: Gálatas 5:1-13


Propósito: Analizar el problema que afrento el apóstol Pablo con aquellos que obligaban a los gentiles o no judíos cristianos a circuncidarse.

Introducción: En el tiempo de la iglesia primitiva se presentó un problema de difícil solución para los apóstoles, al saber que los judíos convertidos al cristianismo obligaban a los gentiles a circuncidarse pues se habían infiltrado algunos “falsos hermanos” dentro del círculo de la iglesia para ponerles esta carga innecesaria y hacerlos “esclavos” como Pablo lo menciona en Gálatas 2:3-4. Es necesario para entender este problema recordar bíblicamente lo que es: ¿la circuncisión? y ¿por qué era tan importante para el pueblo de Israel? En el pueblo hebreo o pueblo de Israel; los bebés son tradicionalmente circuncidados cuando tienen ocho días de vida, a no ser que haya una contraindicación médica.


El libro sagrado de los judíos, la Torah, (los cuales son los 5 libros de la ley en español: Génesis, Éxodo, Levíticos, Números y Deuteronomio) habla de un pacto entre Abraham y Dios, y el signo visible de este pacto es la circuncisión de todos los hombres judíos. En la Torah está escrito: “Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circun- cidado todo varón de entre vosotros” (Génesis 17:10). También encontramos el pasaje en el libro de Éxodo donde Moisés escribió lo siguiente: Y sucedió que, mientras iban camino de Egipto, el Señor Jehová atacó a Moisés en una posada con intención de matarlo. Entonces Séfora tomó un pedernal afilado, cortó el prepucio a su hijo y, echólo a sus pies, exclamó: ¡Eres mi esposo de sangre! El Señor se alejó de Moisés cuando ella lo llamó “esposo de sangre” por lo de la circuncisión, según Éxodo 4:24-26.

La circuncisión, es una cirugía corporal (que consiste en cortar el prepucio del órgano masculino) este acto tiene altísimo valor para el judío, pues esta los identifica como el pueblo elegido, sin embargo, el propósito de la circuncisión corporal era llegar a que el mismo pueblo entendiera que la verdadera circuncisión de corazón es la que Dios desea que se realice en cada persona, comenzando con su pueblo, como el mismo Moisés escribe en Deuteronomio 10:14-16, “He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos: la tierra, y todas las cosas que hay en ella. Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su simiente después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día. Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz (frente o cabeza)”.

Es necesario comprender que en los tiempos de los apóstoles era muy marcada la diferencia que hacían ellos (los de la circuncisión) llegando a hacer acepción de personas. Este fue un tema que al mismo Pedro le fue difícil aceptar la entrada de los gentiles, al plan de salvación. Este pasaje lo encontramos en el libro de los Hechos 10:28, “Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo”. Era el momento de que todos los de la circuncisión comprendieran que con la venida de Cristo Jesús ya no es necesaria esa operación corporal en los varones para poder ser llamados escogidos.


El apóstol Pablo lo confirma en la carta a los Romanos 2:28-29, “Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios”. Cuando vino el hijo de Dios, se humanó y dio su vida por todos nosotros, este acto de amor nos hizo libres de todas estos ritos pues eran solo una sombra de lo que había de venir. Con la llegada del Mesías pro- metido a Israel, el mismo Cristo eleva la circuncisión a un nivel espiritual, en donde se deben de quitar todas esas cargas que nos esclavizan.


Pensemos que ya en nuestros tiempos lo único que nos puede esclavizar es el pecado y sabemos que su efecto es destructivo en toda la extensión de la palabra. Los judaizantes del ayer, como los judaizantes de hoy en día cometen pecado cuando hacen acepción de personas, obligando a los gentiles o a los no judíos a circuncidarse. Santiago 2:8-9 dice: “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgre- sores”.

Este es el llamado a todos aquellos que hemos creído, aceptado y tenemos fe en Cristo Jesús; pues Él nos ha llamado a ser libres, pero del pecado. El apóstol Pablo que fue quien se dedicó a la predicación a los gentiles dejo escrito en sus cartas constantemente que la verdadera circuncisión es la que se debe hacer en el corazón, arrancando todos esos sentimientos que albergaba el viejo hombre (ser humano) antes de conocer el evangelio y que cuando uno se convierte estos intentan regresar a casa de donde fueron echados como el mismo Cristo le dijo a los que le escuchaban según Mateo 12:43-45. “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación”.

Hermanos, hermanas simpatizantes de la iglesia de Dios, vivimos en tiempo donde la salvación está disponible para todos, y es gratuita ya que Cristo pago el precio por nuestros pecados. El Dios que nos muestra la Biblia no hace acepción de personas. El Dios que conocemos: es un Dios de Amor y misericordia, presto a perdonar y bendecir con vida eterna a todo ser humano que se arrepienta de su maldad y busque el perdón por medio de su Hijo Jesucristo.


El apóstol Pablo escribió: “Y revestíos del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creo se va reno- vando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni circuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo y en todos, según Colosenses 3:10-11. Dios nos hace este llamado a santificarnos, a ser libres de las garras destructoras del pecado. Dios mando a su hijo con el propósito de libertarnos del pecado, no para hacer lo que nos plazca, sino la oportunidad de ser libres de todo pecado, mediante la obediencia y sometimiento voluntario a él. Buscando, procu- rando llegar a ser como Cristo Jesús, ese varón perfecto. Conclusión: La finalidad de la circuncisión fue enseñar al pueblo de Israel que Dios es fiel a sus promesas y que la obediencia de sus hijos era fundamental para el cumplimiento del pacto. Cuando llega Cristo ya no es necesario una cirugía de tipo carnal para ser llamado escogido. Dios en su voluntad quiere que seamos libres en su Hijo Jesús, y no esclavos de ninguna manera, pues él; pago el precio de nuestros pecados. No permitamos que nuestra concupiscencia (malos deseos de la carne) nos esclavicen o vuelvan a nuestra vida, busquemos la santidad y la obediencia para ser llamados hijos de Dios. Paz a vosotros.

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