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¿Qué debo hacer si mi hermano peca contra mí?

Verso de Memoria: “Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.” Mateo 6:14 (Reina-Valera Antigua)


Lectura Bíblica: Lucas 17:1-6 (Reina-Valera Antigua)


Propósito: Enfatizar lo importante de perdonar las ofensas que nos hacen los hombres, para que también Dios el Padre perdone nuestras ofensas.


Desarrollo de la Lección:

La palabra perdonar viene del prefijo: Par. Que indica acción completa y total. Donare, que significa: regalar. Por lo que entendemos que el perdón no es para dar, sino que es un acto de completa dádiva o generosidad por parte del que perdona. El origen del verbo perdonar significa: “Regalar definitivamente un acreedor al deudor aquello que le debía”. Ahora llevemos el significado que tiene el perdón por las faltas o pecados cometidos en la palabra de Dios. Jesús en la oración hacia Dios el Padre, nos enseñó a pedir perdón y también a perdonar. Mateo 6:12 dice: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” (Reina-Valera Antigua).


El relato que aparece en Lucas 17:1-6 y en Mateo 18:21-35 donde Jesús añade la parábola de los deudores, es bien claro. Los tropiezos vendrán, pero… ¡hay de aquel por quien vienen! ... es mejor que se atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Y la exhortación en el verso tres nos dice: Mirad por vosotros mismos, si tu hermano pecare contra ti, debemos reprenderle, y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento, perdónale. Esta es una gran difícil decisión que como cristianos nos toca hacer, obedecer el mandato del Hijo de Dios, y sobre todo no guardar rencor. Esto ocurre para que se cumpla lo que dice 1 Corintios 11:19, “Porque menester es que entre vosotros haya disensiones, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros.” (Reina-Valera Antigua).


Es importante hermanos y hermanas que practiquemos lo dicho por Santiago 5:16, este verso nos manda a confesar nuestras ofensas unos a otros, y orar unos por otros, para que seáis sanados. Al practicar esto, creo que estaremos cumpliendo con el mandamiento dado por Jesús en Juan 13:34 “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” (Reina-Valera Antigua). Por eso el llamado es: a mirar por nosotros mismos. ¿En qué sentido? Bueno simple; si somos ofendidos por un hermano (a) ya sea carnal o en la fe, o por otra persona, debemos nosotros primero comprender la raíz de la ofensa, luego analizar de qué manera voy a acercarme a mi hermano (a), amigo (a) para afrontar la ofensa. Antes de esto es necesario orar a Dios, para que él nos dé sabiduría y ponga palabras para poder hablarle a la persona de una manera educada y respetuosa, aun sabiendo que hemos sido ofendidos. Debemos tomar el consejo de Proverbios 15:1 “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.” (Reina-Valera Antigua). El mismo Jesús estando en la cruz, fue ofendido, injuriado, y según Lucas 23:34 respondió diciendo: “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Reina-Valera Antigua) ¿Qué control de Jesús?, No respondió de mala manera. No olvidemos hermanos y hermanas que hemos sido bautizados en el nombre de Jesús y el Espíritu Santo de Dios el Padre está en nosotros, por eso; se demanda control y mayor espiritualidad de nosotros. Hay hermanos (as) carnales y en la fe que nos provocan y ofenden, si es verdad, pero aun así, debemos mantener el control y aguantar sus ofensas, debemos hacer como hizo Jesús, “Padre, perdónales sus ofensas”. Es duro sufrir estos agravios, si lo es, pero… a eso hemos sido llamados: “Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.” Mateo 6:14 (Reina-Valera Antigua).


Nos preguntamos; ¿Qué hacer con Lucas 17:4? “Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.” (Reina-Valera Antigua). Para responder esta pregunta es necesario recordar que entre los discípulos de Jesús hubo ofensas, desacuerdos, como también en los miembros de la iglesia de Dios del libro de los Hechos. Pero… ¿Cómo limaron asperezas? ¿Cómo sobrellevaron sus problemas? Bueno, todos ellos eran llenos del Espíritu Santo de Dios al igual que nosotros, la diferencia es que había humildad en ellos, habían aprendido a perdonar, porque vieron a su Maestro en la cruz, pidiéndole a su Padre Celestial diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Pablo, Bernabé y Juan Marcos, tuvieron un problema, pero Pablo en el siguiente viaje accede traer consigo a Juan Marcos, y posteriormente se ve teniendo comunicación con Bernabé. Estos hombres nos enseñan que el perdón es importante en nuestra vida diaria, ser llenos del Espíritu Santo es importante para estar dispuestos a perdonar, no importa cuántas veces nuestros hermanos (as) pecan contra nosotros. Esto también no debe ser excusa para todas aquellas personas que les gusta ofender, difamar, y desacreditar a los demás, recordemos lo que dice Lucas 17:1, “Imposible es que no vengan tropiezos; mas, ¡ay de aquel por quien vienen!” (Reina-Valera Antigua). Todos debemos de seguir los consejos de Jesús escritos en Marcos 11:25-26 como también lo dicho por Pablo en Colosenses 3:12-14. Soportémonos los unos a los otros en amor, perdonándonos en todo tiempo no guardando rencor, el Amor verdadero es capaz de perdonar toda ofensa y agravio.


Nota: Favor de agregar una cita bíblica a su respuesta.


Preguntas para estudio y enseñanza:


1. ¿Qué entendemos por perdón?

2. ¿Por qué debemos perdonar las ofensas que nos hacen las demás personas?

3. ¿Qué hacer con lo dicho por Jesús en Lucas 17:4?

4. ¿Cuál es la mejor manera de limar asperezas?

5. Si guardamos rencor con la persona que nos ofende, ¿Qué nos dice Mateo 6:14?


Conclusión: A muchas personas les es difícil perdonar, pero hoy se nos ha enseñado a través de la palabra de Dios, que si no perdonamos las ofensas y agravios, tampoco Dios perdonará nuestras ofensas. En cuanto nos sea posible tratemos de no ofender a nadie, sigamos el ejemplo de Jesús, callemos cuando debemos callar, y si hemos de hablar, hagámoslo de una buena manera, no respondiendo mal por mal. Paz a vosotros.

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