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  • Foto del escritorIglesia de Dios En Elizabeth NJ

La Familia Y La Escuela

“Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida.” Proverbios 4:10 Lectura Bíblica: Proverbios 4:5-10

Propósito: Llegar al corazón de los padres con la intención que tengan una mejor comunicación con sus hijos y los guíen por el buen camino, ya que la escuela implanta en ellos nuevos conceptos, que luego; los aparta de Dios.


Introducción: En la gran mayoría de las familias cristianas, aceptamos que la preparación escolar brinda a los hijos un futuro más promisorio, debido a las oportunidades de un mejor empleo o de una mejor preparación. Es por eso que centramos nuestros esfuerzos en buscar para ellos las mejores escuelas y universidades, pagamos sus gastos y les estimulamos a estudiar y alcanzar los niveles más altos conforme a las posibilidades; sin embargo, esta no resulta ser, muchas veces, la misma actitud de los hijos.


Muchas veces los hijos/hijas se ven cautivados por la tecnología, por la ciencia, y comienzan a dudar que si Dios existe, comienzan a olvidar toda aquella buena enseñanza que recibieron en el seno del hogar. Esta es una gran realidad, las escuelas y las universidades influyen tanto en la formación académica de los hijos/hijas que pareciera que no fueran los mismos que un dia mandamos por primera vez. ¿Qué hacer ante este problema?,


Asegurarnos de repetirles las veces que podamos que Jehova nuestro Dios uno es, y que todo lo que somos es gracias a él, que toda teoría humana, no tiene ninguna verdad en si misma, porque el Dios Creador es el Todo y fuera de él, no somos nada.

A como están las escuelas y las universidades hoy en dia, lo mejor seria enviarlos a una escuela/universidad que tenga orientación cristiana para que no pierdan su fe, tarde o temprano se darán cuenta ustedes madres que tienen hijos que están por entrar a la Highschool o la universidad, el cambio que los hijos/ hijas dan. Espero en Dios puedan influir a tiempo y no pasen por el problema que describo.

Hay hijos/hijas que se comportan como este ejemplo: La llamaremos Martha, esta madre esperaba la llegada del Director para abogar por su pequeño Miguelito, quien a sus 16 años había sido dado de baja del tercer grado de Secundaria. Pero ni sus argumentos ni sus lágrimas conmovieron al Director, quien le explicó: mire; hace 2 semanas que Miguel no viene a clases; tiene problemas con todos sus maestros; necesita obtener 10 de calificación en todas sus materias del último período, excepto Educación Física, porque los 4 periodos anteriores los ha reprobado. Señora – agregó el Director – Miguel no tiene ningún interés por la escuela y no podemos hacer nada más.

Esta historia se repite con frecuencia en las escuelas de todos los niveles en USA. Ante esta situación debemos pregun- tarnos: ¿Cuál es el verdadero problema? Una posible raíz es: La actitud de la familia hacia la escuela, en la que se da por hecho que la escuela es responsable al 100% de la educación de los hijos. Los padres, entonces, centran sus esfuerzos en trabajar “incansablemente” para que el hijo pueda estudiar, sin darse cuenta de; que lo están privando de lo más trascendente y nece- sario en la vida de un niño y un adolescente, que es: la figura cercana de un padre o de una madre que lo apoya, lo instruye, y lo ama.

Nos han hecho creer que el valor de un hijo/hija es proporcional a la calificación que obtiene, sobre todo, en matemáticas. Pero ¿es justo calificar a nuestro hijo del 0 al 10? Por supuesto que NO. Debemos valorar las aptitudes de nuestros hijos en todos los sentidos. Y en aquellas áreas donde tenga dificultad, mostrar aceptación y un verdadero apoyo para superar esas dificultades, porque al final de cuentas, lo que la escuela intenta enseñar es, precisamente, superar problemas.

En muchas ocasiones, el bajo aprovechamiento escolar, el ausentismo, la rebeldía son acciones extremas que adopta el estudiante para llamar la atención, sobre todo, de los padres. Si estamos viviendo un problema escolar, bien haríamos en evaluar honestamente, en casa, los padres “sobreprotectores”, aquellos que asumen como propia la responsabilidad académica que sólo les pertenece a los hijos. Así no ven los errores que cometen, sus malas conductas, justifican sus inasistencias y faltas de tarea, o lo que es más, hacen sus tareas por ellos, provocando una depen- dencia infantil que impide a sus hijos madurar, finalmente les impiden tomar sus propias responsabilidades. La escuela es un excelente apoyo para la instrucción formal de los hijos, pero nunca un sustituto de la educación para la vida, la cual se obtiene en el hogar.

Conclusión: La función de la escuela es enseñar, formar académicamente a los estudiantes. Nuestras responsabilidades como madres son: enseñarles aspectos sociales, religiosos, fe, valor familiar, ética, responsabilidad y otros más. Si cumplimos con nuestra responsabilidad, aunque ellos/ellas sean enseñados diferente, la palabra de Dios que hemos implantado en ellos/ ellas, tarde o temprano hará su efecto. Mientras: oremos, y haga- mos nuestro trabajo con amor y responsabilidad. Paz a vosotras.

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