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Siendo Imparciales Hacia Todos Y Todas

“Pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como trasgresores.” Santiago 2:9

Lectura Bíblica: 1ra. Pedro 5:1-4

Propósito: Aprender que Dios nos ordena a tratarnos todos por igual, ninguna raza es superior a otra en Cristo Jesús, hombres y mujeres somos vistos iguales delante de Dios.


Introducción: ¿Qué significa la palabra imparcial? Según el dic- cionario, es un término que se aplica sobre todo en el ámbito de la aplicación de justicia para referirse al ideal de que el sistema judicial debe ser proceder bajo un criterio imparcial, es decir, sin sesgos, prejuicios o tratos diferenciados de ningún tipo hacia ninguna persona. Lo mismo aplica tanto para el juez como para sus juicios, por medio de los cuales se decide el futuro de los procesos. En el ámbito personal, por ejemplo, es aquella que juzga o procede con imparcialidad, sin ser tendenciosa o subjetiva, sino que se muestra neutral y ecuánime. Ser imparcial significa no ser partidario de ningún bando o parcialidad, y, en consecuencia, mantenerse en una posición objetiva en relación con las facciones enfrentadas.

Una vez explicado su significado entraremos en materia de estudio referente a esta amonestación de Santiago contra la parcialidad dentro de la iglesia de Dios, recordando que el escribe a las doce tribus de Israel que estaban en la dispersión. Y en el verso 1 del capítulo 2, Santiago empieza diciendo: “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.” Se preguntarán ustedes; ¿Por qué les dice esto Santiago? La razón es simple, si recordamos la relación que había entre los judíos y gentiles convertidos al cristianismo era realmente mal, los judíos quería judaizar a los gentiles, los querían circuncidar (según Gálatas 2:3,14).


Como también; los griegos se quejan, porque sus viudas no era bien atendidas (según Hechos 6:1). Santiago sabedor de esto y otras cosas más, busca que sus hermanos que están fuera del territorio de Israel en la dispersión.

Primero, sepan cómo llevarse con los moradores del país donde viven, y segundo, sepan como tratar a los gentiles que llegarán buscando salvación en Cristo Jesús. Algo similar ocurre en las iglesias de Dios en Estados Unidos, donde asisten gentes de diferente países como: Ecuador, México, Guatemala, El salvador, Honduras, Puerto Rico, Republica Dominicana, etc. Muchos tienen ego, se creen superior a otros porque: son blancos, pelo rubio, viendo con desprecio al que es moreno y pelo negro, otros porque su país es mas grande, mejor económicamente, porque tiene más población, etc. Pero me pregunto: Si tu país es así como lo describes, ¿porque estas en Estados Unidos? Regre- samos al punto que caemos en el mismo error de los hermanos del ayer, hacemos acepción de personas y esto es pecado delante de Dios.

Siguiendo la lectura bíblica en el verso 2, Santiago dice: “Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa esplendida y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa esplendida y le decís: siéntate tu en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado.” El problema de hacer esto hermanos y hermanas es: que Dios ha elegido a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido a los que le aman, (San. 2:5, y Lucas 6:20b) en los cuales estamos nosotros incluidos. Pero como es posible que hoy nosotros nos sentimos ricos, porque tenemos una buena casa, o manejamos un carro mejor que los demás, esto es vanidad.

En los versos 6-9, Santiago enfrenta a sus hermanos 61

diciéndoles: Como es posible que ustedes habéis afrentado al pobre. ¿Acaso no os oprimen los ricos y no son ellos los mismos que los arrastran a los tribunales? Y ahora ustedes los sientan en las primeras bancas. ¿No blasfeman los ricos el buen nombre (de Dios) que fue invocado sobre vosotros? Y Ustedes una vez mas los tienen como los pudientes, los de alta sociedad. Y termina diciendo: Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura, amarás a tú prójimo como a ti mismo, bien hacéis. Pero no hagáis acepción de personas porque cometéis pecado.

Hermanos y Hermanas con esto no estamos diciendo que debemos hacer de menos al rico, lo que queremos dar a entender que debemos tratar a todas las personas siendo impar- ciales. Hemos visto que cuando las personas entran a la iglesia lo primero que algunos de ustedes hacen es preguntar de que país son, y si son de su país entonces se acercan y se interesan por ellos, eso es lo que queremos erradicar de entre nosotros. La inclinación que tenemos para los que son de nuestro país, o son como nosotros. A esta acción Dios le llama: “acepción de personas” y esto es pecado delante de él.

En nuestras iglesias hay congregantes que tienen un matrimonio mixto (de dos países distintos) ¿qué hacen para mantener la paz entre ellos? cuando un hermana o hermano que nos visita por primer vez es de uno de sus países, tienden a tratarlo bien, lo llevan a comer, le ofrecen hospedaje en su casa, etc. Pero cuando no es de ninguno de sus países en común, ellos simple- mente no se interesan por el o ella. Esta forma de actuar entre nosotros no es correcta, delante de Dios es pecado.


Todos somos llamados a practicar lo que dice Santiago 2:12-13, “Así hablad, y así hace, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”. Todos deberíamos evitar hacer acepción de personas, tener favoritismos o ser parciales. Debemos actuar como personas que seremos juzgados por la ley de Dios. (según 2 Corintios 5:10). Es necesario mostrar amor, y bondad para todas las personas sin hacer diferencias. Preguntémonos una vez mas ¿Cuál sería el resultado, si Dios juzgará hoy la forma en que tratamos y habla- mos a las demás personas? ¿Seríamos aprobados o reprobados? ¿Qué crees?... Conclusión: La Santa biblia es el fundamento y Dios nos advierta por medio de ella, que no debemos hacer acepción de personas, mostremos de todo corazón y con voluntad propia, amor, misericordia, y hermandad a todas aquellas personas que buscan ser salvos en Cristo Jesús, no pongamos impedimentos a la obra de Dios. Paz vosotros.

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